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18 septiembre, 2018

Los pueblos inteligentes también requieren políticos inteligentes

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Mucho se habla de ciudades inteligentes, o Smart Cities, que ahora lo que no se designa con un anglicismo no parece moderno. Pero lo de convertirse en inteligentes no tiene porqué ser patrimonio de las grandes urbes. Los pueblos también deberían poder presumir de coeficiente intelectual, y seguro que acabarán pudiendo hacerlo con permiso de sus alcaldes.

Y este es el objetivo de un nuevo proyecto que ha puesto en marcha la Diputación de Córdoba, especialmente activa en este campo, con el que pretende que los pueblos de esta provincia andaluza y sus vecinos disfruten también de las ventajas que las nuevas tecnologías permiten aplicar a los principales servicios municipales.

La Diputación ha publicado recientemente los pliegos de un concurso para la contratación, el desarrollo y la gestión del proyecto Municipios Cordobeses Inteligentes y Sostenibles. Con este plan la Diputación trata de conseguir colaboración público-privada entre las empresas públicas de la provincia, los ayuntamientos y alguna empresa privada que les ayude a diseñar y poner en funcionamiento la iniciativa.

La financiación disponible es de 4.847.608,63 euros, que van a aportar en un 70% la agencia estatal Red.es y en un 30% la Diputación provincial. Entre los principales objetivos de este proyecto están impulsar la implantación de las nuevas tecnologías TIC en los ayuntamientos y abrir y hacer pública la información que manejan los ayuntamientos para que sea accesible a los vecinos.
Con ello, se pretende también impulsar nuevos empleos de calidad, potenciar la creación de empresas y el emprendimiento local, relanzar la participación ciudadana y contribuir a potenciar tanto la administración electrónica como la transparencia en la gestión administrativa. Y todo ello, mejorando los servicios municipales y por lo tanto la calidad de vida de los vecinos.

La Diputación señala también en los pliegos su intención, por supuesto absolutamente loable, de avanzar en el concepto de gobierno abierto a los vecinos, que podrán mantenerse informados en tiempo real del funcionamiento de los servicios básicos de la ciudad y de cómo se gestionan desde los municipios. Para ello se pretende que los ayuntamientos integren en sus actuales sistemas de gestión municipal nuevas plataformas de open data y nuevos sistemas que permitan conocer en tiempo real, a través de la utilización de sensores, todos los datos relevantes sobre la gestión de servicios como el suministro de agua, la recogida de basuras y el suministro energético.

Y por supuesto, además de toda esta apuesta por la transparencia y la puesta de información a disposición de los vecinos, se trata también de reducir costes en la gestión de los servicios y de mejorar la toma de decisiones para optimizar estos servicios. Para ello será seguramente necesario no solo contar con todos estos sistemas inteligentes, sino también que los políticos tengan en cuenta los datos y apliquen ellos también su inteligencia para dejar de tomar decisiones basadas en ideologías y comenzar a hacerlo basándose en todos estos datos y en criterios técnicos. Pero este es otro cantar al que no hacen referencia los pliegos del concurso.

Así que, si todo va bien y este proyecto se hace realidad en los municipios de Córdoba, sus vecinos y también sus responsables municipales podrán saber por ejemplo cuánta energía consumen en cada momento las farolas de sus pueblos y podrán regular su encendido y su apagado, incluso su intensidad en función de las personas que estén transitando por cada una de las calles. Estos sistemas podrán ahorrar en el consumo, reducir las facturas de los Ayuntamientos y mejorar en contaminación lumínica. Hay que recordar que, en la mayoría de los ayuntamientos españoles, la factura de la luz es el mayor gasto después del de personal, y los ahorros que se pueden conseguir con la utilización de leds y de estos sistemas inteligentes puede llegar al 40%.

Los nuevos sistemas deberían también reunir datos en tiempo real sobre la cantidad de basura que cada día se recoge en cada calle, y qué tipo de basura. Con ello se podrán optimizar las frecuencias de paso de los camiones de recogida y saber cuáles son los intervalos óptimos para que pasen los vehículos que retiran los materiales reciclables como vidrio o cartón. Y de nuevo todo esto, además de mejorar el servicio a los vecinos, que tendrán calles más limpias en las que no se acumula basura en los contenedores, también debería permitir ahorros en la gestión del servicio, al realizar los camiones solo los viajes necesarios para recoger contenedores llenos, pero no desbordados.

En fin, que como ya sabemos, estos sistemas permiten además controlar las pérdidas de agua y avisar a los vecinos si tienen averías o regular de forma mucho más eficiente el tráfico, lo que permitirá reducir los atascos y eliminar contaminación, ruido y emisiones de CO2 a la atmósfera. En resumen, una gran iniciativa de la Diputación de Córdoba. Pero como ya hemos señalado, para que los resultados sean tan buenos como está previsto es necesario, por un lado, que haya una gran voluntad de cooperación público-privada, en la que las autoridades municipales fiscalicen de forma rigurosa que se cumplen las condiciones de los contratos o concesiones y las empresas privadas aporten su conocimiento y su experiencia en la gestión de estos servicios.
Y, por otro, que los ayuntamientos aprovechen toda la ingente cantidad de nueva información que van a recibir para tomar sus decisiones políticas a partir de estos datos y no de dogmas e ideologías en función de su adscripción a uno u otro partido. Decisiones inteligentes, que son requisito indispensable tanto para ciudades como para pueblos realmente inteligentes.

Diego Jalón

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